La palabra «diff» viene de la programación: así se llama a la utilidad para comparar archivos de código línea por línea. La misma idea funciona con texto normal: importa no solo la diferencia en sí, sino en qué punto de la estructura del documento aparece.
Una causa habitual son los caracteres invisibles: un espacio de más, un espacio duro, un tipo distinto de comillas o un salto de línea. Esas discrepancias no se ven a simple vista, pero la herramienta las detecta porque compara caracteres, no el aspecto visual del texto.
No, la comparación se hace directamente en el navegador: ninguno de los dos textos se envía a un servidor. Esto también aplica a documentos confidenciales, que no salen del dispositivo mientras se usa la herramienta.
No hay un límite práctico de tamaño, precisamente porque la comparación se calcula de forma local. Se pueden comparar no solo párrafos, sino documentos extensos enteros.
La herramienta trabaja con el texto pegado en el campo. El texto de un documento hay que copiarlo antes: el formato, las imágenes y las tablas no se comparan, solo el texto en sí.
Sí, la comparación es línea por línea: si se intercambiaron párrafos de sitio, la herramienta lo mostrará como una eliminación en un punto y una adición en otro, no como una coincidencia de los fragmentos movidos.
Pega el texto original a la izquierda y la versión nueva a la derecha: la herramienta resalta la diferencia al instante, palabras eliminadas en el panel izquierdo y añadidas en el derecho, hasta el nivel de una sola palabra dentro de una línea cambiada.
Comparar 2 textos lleva tres pasos y no necesita ajustes.
Si tras comparar hace falta unificar los cambios o reformular algo otra vez, viene bien la herramienta de buscar y reemplazar. Antes de comparar dos versiones copiadas de fuentes distintas conviene pasar ambas primero por el limpiador de texto: si no, una diferencia en espacios invisibles parecerá una diferencia de contenido. La extensión final del texto terminado se comprueba cómodamente con el contador de palabras.